Es sabido que a pesar que a nivel individual no podemos hacer gran cosa por las cifras macroeconómicas que describen la economía mundial, regional o local, si es muy importante entenderlas para saber el contexto y perspectivas que estamos viviendo actualmente.
En su reporte de perspectivas de enero 2021, el Banco Mundial menciona que: “aunque la actividad económica mundial se está recuperando del colapso ocasionado por el COVID-19, ésta se mantendrá por un periodo pronlogado por debajo de las tendencias previas a la pandemia. La pandemia ha exacerbado los riesgos asociados con una ola de acumulación de deuda a nivel mundial que ha durado una década. Es probable, además, que en el curso de los próximos 10 años se agudice la desaceleración”.

En la Región de América Latina y el Caribe, el reporte menciona que: “Cinco de las 10 economías de mercados emergentes y en desarrollo con la mayor tasa de fallecimientos per cápita a causa de dicha enfermedad están situados en la región. Se calcula que la economía regional se contrajo un 6,9 % el año pasado debido a que los hogares y las empresas exhibieron una conducta de aversión al riesgo y las medidas para controlar la pandemia limitaron las actividades en el sector formal”.
Por otro lado menciona que “…el empleo formal, las horas trabajadas y los ingresos laborales han disminuido marcadamente. Las mujeres y los jóvenes, que tienen un alto nivel de participación en los sectores más perturbados por la pandemia, como los hoteles, los restaurantes y los servicios personales, se han visto afectados de manera desproporcionada por la pérdida de empleos, al igual que los hogares de bajos ingresos. La disminución de los ingresos ha contribuido a la inseguridad alimentaria, que se ha visto exacerbada por la inflación de precios de los alimentos en algunos países”.
En América Central, se espera una recuperación del crecimiento, al 3,6 %, este año, con el respaldo de un mayor ingreso de remesas y una demanda de exportación más sólida, así como la reconstrucción después de dos huracanes.
En Guatemala se estima una reducción del PIB del 3.5% en 2020 y un crecimiento proyectado del 3.6% para el 2021.
En América Latina y Guatemala estamos acostumbrados a las crisis, sabemos que hoy es la pandemia, ayer fue el bajo precio del azúcar y energía y mañana será otra externalidad.
La pregunta clave en la sitaución actual es ¿Cómo enfrentamos esta crisis?, que al parecer, será de largo alcance y con algunos sectores con afectaciones muy porfundas (Hoteles, restaurantes, turismo y lo relacionado a la movilidad y espacios para compartir).
Si profundizamos en el significado “Tiempo de crisis”, por crisis (del latín CRISIS y este del griego KRÍSIS) se entiende:
”Un Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación…” y tiempo (del latín TEMPUS) es ”Época durante la cual vive alguien o sucede algo”.
Es así que estamos ante un época de cambios profundos y de consecuencias que impactaran en mediano y largo plazo, algunos dicen que “No estamos en una era de cambio, si no en un cambio de era”.
Ante este cambio de era, la mejor recomendación es empezar a practicar el ARTE DE LAS PREGUNTAS y en este caso PREGUNTAS ESTRATÉGICAS sobre nuestro negocio, como por ejemplo:
- ¿El actual modelo de negocio de mi empresa sigue vigente?
- ¿Cómo esperamos crear valor hoy y en los años venideros?
- ¿Qué debemos hacer distinto y mejor?
- ¿Qué datos están disponibles para probar las nuevas propuestas de valor?
- ¿Qué mecanismos organizativos podemos utilizar para garantizar un análisis continuo de las decisiones tomadas?
Es decir, es el mejor momento para replantearnos la estrategia de la empresa, como bien menciona Michael Porter, «La estrategia competitiva consiste en desarrollar una amplia fórmula de cómo la empresa va a competir, cuáles deben ser sus objetivos y qué políticas serán necesarias para alcanzar tales objetivos», todo esto en el actual entorno de crisis y perspectivas poco alentadoras.
Por tanto, pienso que debiéramos seguir practicando el arte de las preguntas, profundizando en temas como:
- ¿Mi actual fuente de ventaja competitiva (única y perdurable en el tiempo, según recomienda M. Porter) sigue vigente?
- ¿Estoy entendiendo como ha cambiado la ecuación de satisfación de CLIENTE-PRODUCTO-PRECIO?
- ¿Cómo se ha visto afectada la demanda de mis actuales productos?
- ¿Puedo encontrar nuevos segmentos de clientes?
- ¿Cómo los atenderé en este nuevo entorno?
- ¿Cuál será el enfoque de mi estrategia de innovación?¿El producto, el modelo de negocio, los canales de venta?
Todo esto manteniendo siempre un enfoque estratégico para no terminar como también dice M. Porter
“..Cuando alguien intenta serlo todo para todos, termina siendo nada para nadie».
Por último en esta definición estratégica es importante tomar en cuenta los niveles de estrategia: la corporativa, la de cada negocio y la funcional.

1. Estrategia corporativa. Está orientada a proporcionar una visión del conjunto de la organización, aportando decisiones sobre el reparto de capacidades y recursos entre las diferentes unidades de negocio. Está reservada a la alta dirección.
2. Estrategia de negocios. Se centra en la estrategia de cada unidad de negocio, acorde con la estrategia corporativa, para competir en un determinado sector o mercado. Está reservada a los responsables de las unidades de negocios, siguiendo las directrices de la alta dirección.
3. Estrategia funcional. Se ocupa del empleo detallado de los recursos a nivel operativo en cada una de las áreas funcionales (marketing, compras, fabricación, etc.) bajo el concepto de eficiencia (lograr el objetivo al menor costo).
Definitivamente la peor estrategia, es la que no existe y en este tiempo de crisis, la que no modificamos y adecuamos al nuevo entorno retador «..No hay vientos favorables para aquel que no sabe dónde va», Séneca.
En resumen:
La pandemia es, según el banco mundial, un cambio de repercusiones profundas y duraderas a nivel global, regional y local.
Esto implica que debemos repensar nuestra estrategia desde la base, para asegurarnos que nuestra ventaja competitiva (única y duradera en el tiempo) sigue estando vigente.
No hacer este ejercicio de revisión puede hacernos perder los éxitos hasta ahora alcanzados o en el mejor de los casos retrasar nuestra adaptación a esta nueva realidad.
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