El business controller ha evolucionado de la mano de los cambios que las organizaciones económicas han sufrido.
Desde los inicios de la revolución industrial, en donde se empezó con un enfoque de analizar las tareas para incrementar la productividad, hasta la actual era de la información y el futuro incierto.
Por tanto vemos que, en los últimos años la figura del Controller ha evolucionado hasta convertirse en un consultor interno, proactivo, que conjuga un rol de estratega-planificador y controlador, donde los cuadros de mando, los mapas estratégicos y los modelos creativos son piezas angulares del control de gestión.
Cada día más, ayuda a superar y minimizar los impactos de las crisis económicas.
Además, debe ser multidisciplinar. Ha pasado de tener una función descriptiva y de auditoría a ser promotor del cambio, convirtiéndose en un profesional capaz de ayudar a la dirección a liderar y llevar a la empresa a buen puerto en el medio y largo plazo.